Reflexión breve y reseña de la novela El idiota de Fyodor Dostoyevski
Actualizado: hace 4 días
No es tarde para cambiar, Idiota.

Los personajes de Dostoievski han sido de algún modo sentencias hacia las patologías humanas, vistas de un modo profundo.
Me encantan en sus personajes la gran dualidad que viven entre lo que los condena y el evitar la liberación.
Es simplemente fascinante. Si pudiera hablar de algún modo místico con algún escritor, lo haría con él sin dudas, percibo en él un halo de sinergia con el dolor propio y de otra forma, como la mayoría ve como una condenación hacia sus personajes, mientras que también es sin duda una manera de desvelar el alma de personas que necesitan ser escuchadas y expresadas de formas silenciosas, como el leyendo un libro, o viendo un video de reseña, o como lo es ahora, el leer un artículo reflexivo breve.
Y en mi opinión personal, debió ser un tipo bastante atormentado -¿y quien no lo es?- para poder llegar a personificar tantas conductas que hoy en día nadie podría expresar con confianza o seguridad, cosa que la verdad me aterra a veces el enfrentarme a sus personajes, pues me hace sentir miedo debido a que de alguna forma los esté comprendiendo mientras sé más de ellos, es algo cómico y espantoso, que también a medida que avanzo conozco partes de mi que estaban ocultas a mis ojos, pues muchas veces uno decide en que espejo verse reflejado, ¿no?
Cómo anécdota, me pasó con su novela de El idiota, donde un personaje altamente noble y de una falta de apreciación hacia sí mismo, es llevado a un punto de falta de autoestima, carácter y sentidos de apropiación, que llegan a perjudicar su vida personal de una manera demasiado contundente y que a pesar de eso nunca llegue a darse cuenta del mal que esto causa para su persona, quedando así como un simple idiota. Dejándome el sentir de: bien se puede vivir en una conducta perjudicial, pero también es apropiado el darse cuenta y detener las conductas que nos atañen a ese daño que nos hacemos constantemente. Por otro modo Jung lo explicaría con volver conscientes esas conductas que nos condenan.
A veces he sido ese idiota, no siempre las personas van a pagar con la misma moneda. O dicho de otro modo, tus acciones no definirán el bienestar del otro, más será una condena para ti mismo, el otro es libre de hacer lo que le venga en gana, y tú eres libre de hasta que punto dejarás también que el otro haga contigo lo que le venga en gana.
Muy feliz me encuentro por los que empezaran a leer a Dostoievski por primera vez, sin duda no tienen ninguna idea de a lo que se van a enfrentar, se encontraran con el propio yo que no alcanzaron a experimentar, más que en vidas pasadas que son expuestas en historias, ficticias o no, pero vividas al imaginario colectivo de lectores, y que se encuentran día a día en frente de las personas que los atormentan los horrores de su alma, un tanto vaga e incomprendida.
Las patologías de este siglo tal vez se deban a este tipo de comportamientos que no somos capaces de concientizar y transformar, haciendo que las personas tengan residuos constantes de emociones corrosivas para la psique, creciendo estas como una bola de nieve, hasta que ya es tarde, y se tiene un síntoma, o algún tipo de primera crisis que terminaría en un psicólogo o en un psiquiatra, no hay de otra. Creo también que es importante leer autores que quiten el velo a la sociedad, ese velo que siempre se tiene de indiferencia y de anonimato no solo frente a los demás si no que para sí mismos también, pues esto es lo que nos tiene en un mundo liderado por gobernantes escogidos que solo alimentaron las emociones escondidas en sus votantes, emociones que lideran el día a día y decisiones de las personas, que fueron braza para el fuego de un juego donde solo avivaron con el control de la inconsciencia y falta de criterio. Ser un idiota no solo toca temas de la falta de amor propio y hacer valer al otro por encima de mi, si no de alguna forma, ser parte del juego que la sociedad quiere con el individuo.
Y si me pongo a escribir cosa por cosas de lo que me llega a la mente frente a lo que este querido autor ha inculcado en mi, no terminaría, pero quería compartir este sentir, creo que es necesario ser expresado y comprendido por quien debe hacerlo.
Dostoievski, la verdad, me dejas frío.

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